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    REBAJAS .... Tu vestido de INVITADA desde 60€

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    Errores que debes evitar cometer como invitada

    Recibir la invitación a una boda siempre es motivo de alegría. Sin embargo, tras la emoción inicial de saber que vas a acompañar a esa persona tan especial en su gran día, suele aparecer la pregunta de siempre: ¿qué me pongo para no desentonar? 

    Ser la invitada perfecta no consiste únicamente en llevar el vestido de invitada más caro o el diseño más llamativo. De hecho, la auténtica elegancia está en interpretar correctamente el contexto de la celebración y adaptar tu estilo a él. En Vestidíssima, tras vestir a miles de mujeres para sus eventos, sabemos perfectamente los errores que no debes cometer cuando te invitan a un evento de este tipo.

    A continuación, repasamos los grandes deslices de estilo que pueden arruinar tu look.

    Por qué es importante adaptar tu look al tipo de boda

    El protocolo no es una serie de normas anticuadas diseñadas para coartar tu libertad, sino una herramienta de respeto hacia los novios y hacia la estética de su celebración. 

    Cada boda tiene una atmósfera única. Un enlace en una catedral no tiene la misma energía que una ceremonia civil al aire libre en una finca. Adaptar tu look al entorno, al clima y a la formalidad del evento demuestra que has prestado atención a los detalles y que te importa contribuir a lo que la pareja desea en su gran día.

    Errores que debes evitar 

    Para que tu única preocupación el día del evento sea disfrutar, bailar y emocionarte, toma nota de los tropiezos más comunes que debes esquivar a toda costa.

    1. No tener en cuenta el dress code de la boda

    Es el primer mandamiento de cualquier invitada: lee atentamente la invitación. Hoy en día, muchas parejas especifican un dress code (código de vestimenta) o una temática concreta. Si los novios piden etiqueta rigurosa, un vestido de estilo ibicenco estará totalmente fuera de lugar. Del mismo modo, si exigen una paleta de colores determinada, ignorarla te hará destacar por los motivos equivocados. Ante la duda, siempre es mejor preguntar a la pareja con antelación.

    2. Elegir un vestido que no se adapta al horario de la celebración 

    El horario de la boda dicta una de las reglas más importantes del protocolo nupcial.

    Bodas de día. Para vestidos de invitada a bodas de día quedan reservados los vestidos cortos (por la rodilla) y los siempre acertados, vestidos midi de invitada. Es el momento de lucir pamelas y tocados vistosos. Llevar un vestido largo hasta los pies por la mañana es un error grave (salvo que seas la madrina o hermana de alguno de los novios).

    Vestido midi tulipán con hombreras color coral.

    Bodas de tarde-noche. Las invitadas a bodas de noche requieren un extra de sofisticación. Aquí puedes desplegar todo el glamour de los vestidos largos. Eso sí, evita complementos como pamelas o sombreros. son exclusivos para bodas de día.

    Vestido largo con escote halter y doble falda color cereza.

    3. Priorizar las tendencias frente a la comodidad

    De nada sirve llevar el vestido más fotografiado de la temporada si no puedes respirar, caminar con naturalidad o sentarte a disfrutar del banquete. La incomodidad se refleja instantáneamente en tu postura y en tu actitud. Un diseño excesivamente ceñido o un tejido que de mucho calor arruinarán tu experiencia. La verdadera elegancia implica naturalidad, así que busca siluetas y tejidos que te permitan moverte con libertad.

    4. No prestar atención a los complementos

    Un error habitual es dejar los accesorios en un segundo plano o, por el contrario, recargar el conjunto en exceso. La regla de oro es el equilibrio visual. Si tu vestido de Vestidíssima tiene un estampado vibrante o un patrón asimétrico muy marcado, apuesta por complementos minimalistas. Si has elegido un vestido monocolor, utiliza joyas llamativas y accesorios que aporten fuerza a tu look.

    Bolso invitada terciopelo color cereza.

    5. Elegir colores poco apropiados

    Por mucho que las normas ahora sean mucho más flexibles, hay una línea roja que ninguna invitada debería cruzar, y es llevar un vestido blanco. El color blanco es exclusividad absoluta de la novia (incluyendo tonos marfil, crema, hueso o blanco roto).

    Otro color a evitar tradicionalmente es el negro total, ya que se asocia al luto. Si decides llevar negro porque es una boda de tarde-noche muy urbana y elegante, asegúrate de romper su sobriedad con accesorios de colores vibrantes o metalizados.

    6. No tener en cuenta tu tipo de silueta

    Comprar un vestido solo porque se ve espectacular en la percha o en una modelo es un fallo común. Conoce tu cuerpo y descubre qué vestidos te favorecen según tu tipo de silueta.

    • Si tienes curvas pronunciadas, los drapeados estratégicos y los vestidos de corte cruzados son mágicos.
    • Si quieres disimular caderas, los vestidos de corte imperio y faldas te darán muchísima seguridad.

    Tu vestido debe trabajar a tu favor, realzando tus puntos fuertes y haciéndote sentir increíble.

    7. Dejar la elección del look para el último momento

    Las prisas son el peor enemigo del estilo. Comprar a contrarreloj genera estrés y suele desembocar en decisiones impulsivas (y erróneas). Empezar tu búsqueda con meses de antelación te permite probar diferentes cortes, ajustar el bajo del vestido a la altura exacta de tus zapatos e invertir tiempo en encontrar los accesorios perfectos. La previsión es el gran secreto de las invitadas que siempre aciertan.